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¿Somos realmente solidarios?

Los chilenos no somos buenos para leer pero vale la pena echarle un vistazo y comentar esta reflexión, es sólo una página, así que anímense.

Llevo varios días pensando ¿cómo podemos salir de la pandemia si no existe responsabilidad, respeto y menos solidaridad entre los chilenos? Muchos dirán por qué me hago esta pregunta, muy fácil, los hechos hablan por sí solos. Muy pocos respetan la cuarentena, tanto es así que un tercio de los santiaguinos sigue haciendo vida normal, aumentó en un 15% los infractores al toque de queda, muchos infectados salen a las calles como si nada pasara y la sociedad sigue impávida sin ser capaz de condenar socialmente a estas personas.

Hace unos meses, millones de personas salieron a las calles a exigir una sociedad más justa, más solidaria, un Estado más comprometido con los derechos de las personas, pero han guardado un silencio cómplice sobre este problema, como si fuera sólo responsabilidad del Gobierno y ellos meros expectadores. ¿Por qué con la misma fuerza que exigían a las autoridades cambiar el modelo económico y hacerlo más humano no exigen a las personas respetar los derechos de quienes día a día luchan por proteger nuestras vidas y blindarnos de las consecuencias económicas que va a producir esta enfermedad? ¿Cuántos de esos que se enfrentaban a Carabineros, destruían la infraestructura publica con la excusa de una sociedad más solidaria, hoy callan?

Tengo claro que el párrafo anterior y este van a sacar ronchas en varias personas, en especial en la izquierda porque nunca han tenido la humildad para reconocer sus errores y siempre han tenido la habilidad para responsabilizar al resto y sacarse los balazos, pero su discurso fueron sólo “palabras que se las llevó el viento” porque han sido incapaces de demostrar empatía y en especial sensibilidad por la crisis que estamos viviendo.

Pero volviendo al tema, y no cayendo en el juego de echarle la culpa al resto, creo que la pregunta cada día toma más fuerza, por qué vemos a una sociedad que mantiene un silencio cómplice casi indolente en relación a lo que esta pasando.

Por si acaso hablo en plural, me incluyo en la critica, porque todos somos parte del problema y de la solución y aunque sienta que muchos hemos actuado con responsabilidad, tengo claro que siempre podemos hacer las cosas de mejor manera.

No podemos seguir esperando que sólo las autoridades apliquen la ley, debemos ayudar, dejar de ser meros expectadores y pasar a ser actores relevantes en la lucha contra el COVID-19 y la crisis económica y para eso debemos exigir a nuestros familiares, amigos y cercanos a cumplir con el “distanciamiento social”, a respetar la cuarentena y más aún, el toque de queda y quienes las incumplan deben ser sancionados socialmente por nosotros mismos. La lucha es de todos, no de un grupo y si alguien cree que esto se soluciona con esfuerzos individuales es que no entiende nada el problema.

La falta de solidaridad es tan evidente que llega a dar pena, rabia, impotencia pero por sobretodo curiosidad por lo que va a pasar en el futuro porque no me cabe duda que cuando el desempleo supere la barrera del 25% y la hambruna cale hondo en la sociedad le van a echar la culpa al resto de lo que sucede olvidándose que son cómplices por omisión porque nadie hizo nada por ayudar a controlar la pandemia.

No sé si esta reflexión ayuda o aporta pero es parte de lo que debemos preguntarnos para ayudar a este país a sortear de mejor manera esta crisis y no esperar a que literalmente quede la “cagada” para arrepentirnos de lo que pudimos hacer y no hicimos y que en nuestra conciencia caiga el peso de la irresponsabilidad por ser cómplices pasivos en la crisis.

No podemos cambiar el pasado pero si podemos construir nuestro futuro. El futuro depende de lo que hagamos y de lo que omitamos, por lo tanto, lo bueno y lo malo es responsabilidad de nosotros mismos.

 

Un abrazo grande

Gustavo Hasbún