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¿RESPETAR LAS LIBERTADES INDIVIDUALES O PROTEGER LA VIDA DE LOS CHILENOS?

La salida del ex Ministro Mañalich la semana pasada, descomprimió un conflicto político creado artificialmente por la izquierda para que el Gobierno quede mal parado ante la opinión pública en relación al manejo de esta crisis.

Sin embargo, abre varias interrogantes que son importantes de analizar, sobretodo porque cada día qué pasa toma más fuerza la idea que el Gobierno no está tomando las medidas necesarias para evitar que la crisis sanitaria siga profundizándose.

El párrafo anterior es clave para entender el por qué decidí escribir este análisis donde me voy a referir a un problema sociocultural asociado a la falta de valores y a un problema gigantesco en materia de orden y seguridad pública, porque tenemos un Ministro del Interior que no tiene la valentía para enfrentar el problema de fondo.

Primero, partamos de la base que en materia de salud se han tomado correctamente todas las medidas y que el verdadero problema no radica ahí.

Día a día miles de personas van sintiendo qué hay una falta evidente de control, fiscalización para frenar esta pandemia y que no se asocia a controles sanitarios sino más bien de orden y seguridad pública. Hoy nadie, absolutamente nadie, duda del esfuerzo, sacrificio y dedicación de las miles de personas que son parte del sistema de salud en nuestro país y tampoco, nadie siente o piensa que las autoridades sanitarias lo han hecho mal, pero, sí muchos ya se han dado cuenta que la debilidad es sociocultural y de orden público.

Lo primero, muchos chilenos no respetan y burlan la cuarentena demostrando que no tienen una pizca de sensibilidad en relación a la situación que estamos viviendo y por otro lado reafirman la falta de solidaridad y el individualismo que son parte de las características de esta sociedad. Ante eso, no podemos hacer nada en el corto plazo, por que finalmente es una enfermedad que difícilmente tenga una cura que no pase por una retrospección de nosotros mismos y que nos sirva para sanar el alma.

Lo segundo, es el problema real, que se puede resolver y que tiene que ver con un rol activo de parte del Estado, en especial del Gobierno y que apunta a resguardar la seguridad interior de nuestro país y que depende exclusivamente de la voluntad del Presidente de la República y de los cojones del Ministro del Interior.

Necesitamos que se actúe con valentía y coraje porque la cuarentena por sí sola no sirve, ya que como lo dije antes el problema sociocultural tiene que ver con un problema muy profundo en el alma de los chilenos y que no se resuelve en tan poco tiempo, por lo tanto, sólo queda que las autoridades políticas se pongan los pantalones para enfrentar el problema de fondo.

Si el Gobierno no toma medidas endureciendo el control y la fiscalización, si no saca a las FFAA a la calle, porque la verdad, no lo ha hecho, vamos a terminar haciendo un papelón gigantezco y de ser un ejemplo para el mundo, en cpmo hemos abordado la pandemia pasaremos a ser el hazme reír de todos los países.

Las herramientas están, la voluntad política no, porque el Gobierno y en especial el Presidente no quiere volver al periodo de la crisis social y enfrentarse a un nivel de impopularidad nunca antes visto en la historia, pero si no es capaz de darse cuenta que sí no toma las decisiones con firmeza la historia, lo puede terminar juzgando muy mal, como uno de los responsables por ser un “cómplice pasivo” en esta crisis.

El Covid-19 no espera y si no hay un cambio en el rumbo vamos a terminar mal, muy mal y entendamos que no pasa sólo por extender la cuarentena o hacer la estupidez de algunos en pedir “hibernación” sino existe control, fiscalización y sobretodo mano dura para enfrentar la crisis.

Lamentablemente restringir las libertades genera pánico en las autoridades pero que es más importante en este minuto, ¿respetar las libertades o proteger la vida de los chilenos?. Esta es la pregunta clave que deberían hacerse algunos, especialmente el Ministro del Interior y asumir su rol como corresponde y si no tiene la valentía para tomar decisiones debería tener la humildad para reconocer que este cargo no es para él y dar un paso al costado.

Un abrazo

Gustavo Hasbún S.