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UN GOBIERNO A LA DERIVA: UN PAÍS SIN RUMBO

Hoy es un día que va a marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. El populismo llegó para quedarse, la violencia como mecanismo de presión para exigir cambios será pan de cada día y los poderes del Estado perderán total independencia; quedarán a merced de los grupos violentos.

Mientras escribía el párrafo anterior me preguntaba si esta crisis política-social podría haberse evitado, y la respuesta es: sí.

Una vez más, la falta de sensibilidad del Gobierno para entender la realidad que viven las miles de familias de clase media quedó en evidencia. La razón se impusó por sobre el sentido común y los dogmas se impusieron ante la emocionalidad.

Lo que más rabia da, es que el Gobierno del presidente Piñera no aprendió nada del pasado. En el primer mandato no visualizaron lo que iba a provocar el movimiento estudiantil y teniendo la oportunidad de haberlo evitado, la “responsabilidad fiscal” se impuso ante la realidad. Y el año pasado la crisis social del 18 de octubre no fue suficiente para que entendieran lo que estábamos viviendo como país.

Es incomprensible que pese al clamor ciudadano, a la advertencia de los partidos de Chile Vamos y a la crisis económica producto de la pandemia, el Gobierno no haya tomado medidas efectivas y concretas para proteger a la clase media y esperará una vez más, a que se genere una crisis política para reaccionar.

Las reacciones tardías del Gobierno demuestran que es un barco a la deriva, sin rumbo, con un capitán que prácticamente esta confundido y con una tripulación (Equipo Político) que en vez de ayudar a enmendar el rumbo, son parte del lastre.

Sinceramente, el proyecto de retiro del 10% de las pensiones no me preocupa tanto como lo que queda de Gobierno, porque no veo la luz al final del túnel. Al contrario, cada día qué pasa siento que vamos camino al despeñadero o mejor dicho camino a ser la segunda Venezuela de Sudamérica.

Muchos me dirán que soy alarmista o simplemente un exagerado pero si analizamos la situación que estamos viviendo, creo que me van a encontrar la razón.

A.- La falta de valentía y coraje para enfrentar la violencia de los grupos subversivos, quienes ya le tomaron el pulso al Gobierno y saben que a través de las amenazas van a lograr lo que quieren.

B.- Un equipo político completamente indolente a la situación que estamos viviendo.

C.- Un Presidente que está más preocupado de la “responsabilidad fiscal” que proteger a los miles de chilenos que desde octubre lo están pasando mal.

D.- Parlamentarios y Alcaldes que han sucumbido ante el populismo y están más preocupados de proteger su cargo que defender los intereses de nuestro país.

E.- Un Gobierno que cree que las redes sociales, en especial twiter, es Chile y no se dan cuenta que son grupitos que no representan ni al 10% de los chilenos.

Creo que podría seguir enumerando muchas cosas más acerca de la crisis que estamos viviendo, pero es suficiente. Sin duda, el Gobierno del presidente Piñera pasará a la historia como uno de los mandatos más débiles desde el retorno a la democracia, la falta de liderazgo de la figura presidencial, sumado a la falta de coraje para enfrentar la violencia política y la falta de convicción de los ministros para salir a defender el relato del gobierno serán las características que marcaran sus dos períodos presidenciales.

Muchos pensamos que la pesadilla del 18 de octubre habia quedado en el pasado y que el Gobierno había aprendido la lección y tomaría los resguardos para evitar que se cometieran los mismos errores, pero NO.

Si el Gobierno no es capaz de enmendar el rumbo depende de nosotros hacer un esfuerzo por cambiar las cosas.

Es el minuto de que cada uno de los chilenos que creemos en la Patria, que creemos en la democracia y en una sociedad libre dejemos de ser meros expectadores y pasemos a ser actores relevantes para evitar la debacle que se nos viene, de lo contrario, seremos cómplices pasivos y responsables de pavimentar el camino a un régimen de extrema izquierda.

De nosotros depende el futuro de Chile.

Gustavo Hasbún S.