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LA DIFÍCIL TAREA DE GOBERNAR

Cada día se hace más difícil gobernar un país que tiene una sociedad que exige un mayor compromiso de las autoridades con la solución de sus problemas, que por distintos motivos se han ido postergando en el tiempo.

Sin duda,  en los últimos 30 años nuestro país ha logrado grandes cambios, pero no ha sido capaz de ir reordenando las prioridades de acuerdo a las nuevas necesidades que tiene la gente.

Este es el punto que ha colmado la paciencia de muchos, en especial de la clase media, que ven con impotencia cómo las personas con más recursos siguen aumentando su patrimonio, los más pobres día a día reciben más ayuda del Estado y ellos sólo ven como los distintos gobiernos de turno aumentan la carga impositiva exigiéndoles más y más sacrificios sin recibir nada a cambio.

Es aquí donde la clase política debe hacer un mea culpa y asumir la responsabilidad del descontento que existe con las autoridades. Un mea culpa que debe ser asumido con humildad  para reconocer los errores y hacer los cambios necesarios.

La gran debilidad del Gobierno y del presidente Piñera son ciertos dogmas que no les permite ver la realidad y el mejor ejemplo es que tenían una oportunidad histórica de hacer las transformaciones necesarias para iniciar el camino hacia una sociedad más justa y solidaria, pero para hacerlas debían hacer un sacrificio mayor, romper con alguno de ellos, como por ejemplo, la “responsabilidad fiscal”.

No quisieron ceder y sólo dieron a conocer medidas de parche que finalmente no sólo fueron insuficientes, sino también generaron falsas espectativas en la gente y  despertó un malestar gigantesco agudizando las desconfianzas con el gobierno.

El párrafo anterior, es muy relevante, dado que la crisis política que se ha desatado es principalmente porque el gobierno se sigue aferrando a una forma de hacer las cosas que esta completamente obsoleta y fuera de foco.

Sumado a lo anterior, esta la renuncia de Hernan Larrain a la Presidencia de Evopoli que claramente es una estrategia de Blumel para traspasar la responsabilidad política de la crisis a los partidos y blindar al comité político. Una estrategia que demuestra la falta de autocritica de los ministros para reconocer el fracaso de los asesores del Presidente.

La gente se siente desprotegida, siente que las autoridades son incapaces de resolver sus problemas y lo peor es que la desconfianza llega a tal nivel, que sienten que el gobierno protege los intereses de los empresarios por sobre la gran mayoría de los chilenos.

Este punto, se debe no sólo a un problema de estructura comunicacional, sino también a las forma como el gobierno y el Presidente han tomado las decisiones, ya que las decisiones que han tomado demuestran que han sido producto de presiones político-sociales más que por un compromiso de parte de ellos para ir en ayuda de las miles de familias que lo están pasando mal.

La desprotección es principalmente porque no hay convicción de parte de quienes toman las decisiones y el mejor ejemplo, es que no son pro activos son reactivos, incapaces de planificar propuestas concretas para salir de la crisis.

Un ejemplo claro es la seguridad pública donde las policías están completamente desprotegidas y donde el gobierno prefiere que violen el toque de queda, abusen de los permisos sanitarios, agredan a Carabineros, que aplicar la ley.

Otro ejemplo, es la incertidumbre que genera que todas las semanas aparezca el gobierno cediendo a las presiones y anunciando nuevas medidas de parche en vez de tomarse un tiempo y planificar un paquete de ayuda que sea concreto y efectivo y no seguir generando en la opinión pública la existencia de un desgobierno.

No dudo en las buenas intenciones del Presidente Piñera, pero las buenas intenciones no sirven si no se ven reflejadas en hechos concretos. Esta es la gran dicotomía que debe resolver el famoso “Comité  Político” y los partidos de Chile Vamos, cómo transformar las buenas intenciones en un plan de protección a la clase media.

Un plan, que sin duda, debe ser integral, a mediano y largo plazo, que permita iniciar el proceso de cambio y de transformaciones que permitan fortalecer la economía pero con un acento social, que permita disminuir la brecha de la desigualdad y terminar con la injusticia social que genera la economía de mercado cuando no existe una regulación robusta que proteja los derechos de las personas.

Tener un plan habría permitido al Gobierno frenar el populismo y a los parlamentarios populistas que tratan de cualquier manera de aprovecharse de la crisis y de las necesidades de las personas para beneficiarse electoralmente.

Lamentablemente no se hizo y ahora todos los chilenos vamos a pagar las consecuencias de una mala lectura y de decisiones tardías y sin convencimiento.

El Gobierno debe entender que si no es capaz de enfrentar con valentía la crisis,  pavimentará el camino a la extrema izquierda y eso sería no sólo un gran fracaso sino el inicio de un camino complejo que ya ha generado daños en nuestro país.

Gustavo Hasbun S.